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De los que prefiere una tarde con 5 amigos a una fiesta con 50, que cree que el camino hacia dios es la musica y de los pocos que aun tiene fe en la humanidad.

miércoles, 10 de agosto de 2011

La realidad Europea.

El día 28 del mes de Junio partí de la ciudad de México con rumbo a la ciudad de Lancut (Polonia), con motivo de unas clases maestras de violín, un curso de mucho prestigio en aquel país, al cual asisten jóvenes músicos de varios países Europeos.

Nos aventuramos a este curso 4 jóvenes Mexicanos, causando expectación entre los organizadores de dicho evento, siendo los primeros de este país en ser parte de ello.
Los primeros días fueron difíciles, ya que el cambio de horario mermo nuestras capacidades físicas, pero no así las mentales.

Mi maestra era una señora de edad avanzada, calculo un poco mas de 70 años, que no hablaba ni una palabra de ingles, lo que hacia las clases un poco lentas, ya que las instrucciones iban de la maestra a la traductora y de la traductora a mí, no obstante el trabajo fue bueno, la exigencia es totalmente distinta a una escuela en México, haya no hay pretexto que valga, qué si el frío, o si no pude estudiar por el cambio de horario ¡bah! lo que a la maestra le importaba era que el concierto que estaba tocando (Mozart) saliera como ella me lo pedía, un reto difícil ya que era totalmente lo opuesto a lo que mi maestra en México me pedía.

En la primera clase me dieron la noticia: Los mejores alumnos serán seleccionados para tocar en el recital de la clase, "si destacas, podrás ser parte de ellos" me dijo la traductora y pues ¿Qué podía hacer? Estudiar y estudiar para ser parte de el mismo.

Los días pasaron entre lluvias, risas y un par de borracheras con mujeres Europeas, la penúltima clase (de cinco) llegó y al final de ella me dieron una noticia: "¡Felicidades, la maestra quiere que toques en el recital!" No puedo explicar la emoción que sentí en ese momento, me remontó al primer beso, el primer noviazgo y el primero orgasmo, fue un cumulo de sentimientos a lo que solo atiné decir "Gracias, muchas gracias".

Valga decir que fue algo importante, el nivel que encontré en dicho curso fue impresionante, en la cabeza de los estudiantes de música dígase: Polacos, Holandeses, Belgas etc. solo hay una palabra en mente; "estudiar" por lo cual caminar por los pasillos de la escuela era un autentico deleite, por un lado escuchabas el concierto de Sibelius, por el otro el de Beethoven, Mendelsshon y Paganinni y ver salir de esos salones a jóvenes de 16 o 17 años era algo realmente sorprendente y resultar seleccionado para tocar me hizo sentir realmente orgulloso de el trabajo que realice.

Llegó el día del concierto, los nervios no podían faltar, ¡me iba a enfrentar a un publico totalmente distinto al que acostumbro! no iban a estar mis amigos para apoyarme o mi familia para desearme éxito ¡nada! solo mi violín y yo. El resultado fue bueno, los nervios no mermaron el trabajo hecho en las clases y al final mi premio fue un reconocimiento por parte de la maestra así como un chocolate cortesía también de ella.

Fue un lindo viaje, conocí a muchas personas de distintos países que me trataron realmente bien y me hicieron sentir como en casa, hice buenos amigos, los cuales recordaré el resto de mi vida.

Espero haber dejado una buena impresión allá, que el siguiente año cuando mande mi solicitud, sea vista con agrado y que la palabra "Mexicano" sea sinónimo de respeto trabajo y talento.